El tratamiento de la obesidad debe ser idealmente realizado por un médico nutriólogo, es decir un médico cirujano especialista en nutrición clínica, el que debe realizar un diagnóstico exacto del grado y tipo de obesidad incluyendo una anamnesis, examen físico y las evaluaciones de laboratorios que sean pertinentes. Se debe además identificar comorbilidades asociadas o factores de riesgo de importancia, así como los factores alimentarios, metabólicos, sicológicos y de actividad física de cada individuo de tal modo de establecer una conducta de tratamiento que siempre debe ser individualizada. Generalmente es necesario realizar un trabajo en equipo, es decir, cuando fuere necesario contar con la asesoría de un psicólogo, kinesiólogo u otra especialidad médica específica como cardiología o endocrinología.

El tratamiento tiene dos etapas: bajar de peso adecuadamente, y luego la mantención del peso logrado y definido como saludable. La velocidad de baja de peso y las metas deben ser individuales, estimándose una baja semanal de entre 500 a 1200 gramos, y intentando bajar al menos un 5-10% del peso inicial en un tiempo promedio de 3-4 meses.

Los pilares fundamentales del tratamiento son:

  1. Esquema de alimentación hipocalórico personalizado
  2. Manejo conductual
  3. Actividad física
  4. Medicamentos (sólo los aceptados)
  5. Medidas de excepción como la cirugía

Medicamentos aceptados:

Existe reconocimiento por parte de las sociedades científicas mencionadas de los siguientes principios activos para el manejo de la obesidad: orlistat y como coadyuvantes sertralina y fluoxetina, todas bajo supervisión y receta médica ya que algunas pueden presentar contraindicaciones o serios efectos secundarios.

Debe insistirse en evitar al máximo la automedicación, y cuando sea necesario, consultar a un médico especialista que pueda realizar un adecuado diagnóstico y tratamiento a cada paciente en particular.

Quemadores de grasa y otros: Existen una serie de sustancias que día a día la industria va desarrollando y que pueden contribuir en la quemazón o eliminación de grasas, o en el aumento de la masa muscular; en el exceso de apetito; en la adecuada digestión,etcétera. Siempre debe ser el especialista quien supervise la indicación de estos medicamentos o sustancias complementarios.

Riesgo de medicamentos:

Una receta magistral no debiera tener más de 3 a 4 componentes. Ninguna inyección ni crema tiene efecto científicamente demostrado de disolver grasas. El ideal sería no utilizar medicamentos, y solo fuerza de voluntad en el autocontrol.

Métodos sin efecto demostrado: fajas abdominales, cinturones, aros, plantillas, termogénesis, hipnosis, cremas reductoras, ozonoterapia, buzos térmicos, dietas de moda o productos mágicos, papillas hipocalóricas, hierbas, inyecciones. Debemos tener pracaución con aquellos tratamientos que ofrecen bajar un determinado número de kilos en determinado tiempo, ya que generalmente se trata de charlatanería, igual que los programas "Llame Ya".

Riesgos de la cirugía

La cirugía es una medida que debe considerarse excepcional, y solamente después que haya fracasado el tratamiento con una alimentación hipocalórica y con medicamentos permitidos. La cirugía es de alto costo y tiene riesgos, y No son pocos los casos donde los pacientes han tenido graves secuelas o incluso han perdido la vida. La población no debe dejarse seducir por médicos que pudieran promover este tipo de cirugías como la fórmula rápida e ideal para bajar de peso.

Si el tratamiento con dietas ha fracasado debe ser el equipo de nutriólogos, psiquiatras y cirujanos quienes decidan la eventual cirugía y no sólo el cirujano, como a veces lamentablemente ocurre. En relación al globo intragástrico la Asociación Chilena de Nutrición Clínica ha definido que su utilidad es limitada y sólo tendría indicación en el obeso mórbido extremo, con riesgos anestésicos o en otros casos especiales, y no como se ha planteado, en la obesidad leve o moderada.

Tratamiento Individual:

La experiencia ha demostrado la importancia de la relación médico paciente en el éxito del tratamiento para bajar de peso. Es en este contexto de confianza y plena comunicación donde se lleva a cabo el diagnóstico médico y nutricional, diseñando una nueva forma de comer, que sea realista y especifica para cada individuo.

La relación médico paciente permite adquirir los nuevos hábitos de alimentación transmitiendo conocimientos al paciente y su grupo familiar comenzando una nueva etapa de mayor autoconocimiento.


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